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Patrimonio Cultural

 

Inmerso en un privilegiado medio natural cuenta el Municipio de Quiroga con un singular y notabilísimo legado cultural.

Las manifestaciones culturales, huellas del pasado, adquieren aquí un sabor característico marcado de forma especial por dos acontecimientos reseñables que, evidentemente, no son los únicos: -la presencia de los romanos desde finales del siglo II d. de C. hasta principios del s. V, y -el especial carácter que supieron imprimir los caballeros-monjes de la Orden de San Juan de Malta, dominadores espirituales y temporales de esta comarca desde finales del siglo XIII hasta bien entrado el siglo XIX.

Desde la prehistoria rastreamos en este territorio la presencia del hombre:
-En una amplia zona de viñedos denominada Gándara Cha, inmediata al lugar de la Ermida (Quiroga), se recuperó en el año 2007 una significativa muestra de industria lítica perteneciente al Paleolítico Inferior-Medio.
-De la Edad del Bronce (+/- 5000 años atrás) existen cuatro necrópolis tumularias en las parroquias de Bendollo, Cereixido y Vilar del Lor.
-De este mismo periodo, recientemente descubiertos y aún inéditos, son los petroglifos de la sierra de Fiais.
-De la Edad del Hierro hay a dia de hoy catalogados 12 castros, los más significativos de esta época son el Castro de Barreiro, no lugar de Carballo en la parroquia de Hospital y el Castro de Penadominga, entre Bendollo y Bendilló.

Mucho más numerosa y frecuente es la existencia de otros asentamientos tipo castro; aunque no es fácil constatar su ocupación en época prerromana, no lo es tanto constatar su posterior romanización ya que la mayoría se pueden vincular a la defensa de las rutas por las que transportaban oro y otro tipo de minerales procedentes de las cuencas de los ríos Sil, Lor, Soldón, Selmo y Quiroga.
La prueba más papable de la estancia de los romanos en estas tierras es el túnel de Montefurado, el más antiguo (siglo II d. de C) y de mayores dimensiones  de los túneles artificiales perforados en la Península Ibérica. La gigantesca obra permitió a los romanos desviar el cauce del río Sil perforando el lóbulo del meandro que forma en esta zona el legendario río, para beneficiarse más y mejor de las arenas que arrastraba el agua mediante un complejo sistema de canales y presas que les permitía llevar al agua o bien a través del túnel, o bien a través del meandro desecado.
Otra impresionante obra de esta misma época, mandato del Emperador Trajano 114-119 d. C., es el conocido como Puente Bibey (Vacariza, parroquia de Enciñeira, Quiroga). La singularidad de este puente, que conserva la mayor parte de su primitiva fábrica y que servía de paso para la denominada “Vía Nova”, es que junto con el Puente Freixo (Celanova. Ourense) son los únicos ejemplos de puentes acabados en Galicia por los romanos.

La antigüedad de la implantación del cristianismo en Galicia, viene marcado por el llamado “Crismón de Quiroga”, pieza procedente del santuario de la Virgen de los Remedios de la Ermida, donde, a juzgar por varias piezas como capiteles incrustados en las paredes y basas de columna que, hoy en día, actúan como pilas de agua bendita, podría haber existido en el mismo lugar, o en la inmediaciones, una basílica o mausoleo romano.

Otro de los acontecimientos singulares de la Historia de esta Comarca es la presencia de la Orden de San Juan de Jerusalén, que hizo de estas tierras cabeza de una destacada Encomienda lo que favoreció una importante dinámica artística en la zona de Quiroga. Dos fábricas, ligadas á la Encomienda, destacan de forma especial y se convirtieron en emblemáticas de nuestra Historia; el Castillo de los Novais, en donde probablemente  ya existía algún emplazamiento tipo castro (suposición a falta de una excavación arqueológica), sobre el que se construyó una torre y un palacio a partir de finales del siglo XIII. Producto de la vinculación con la Orden de San Juan todavía puede contemplarse la Cruz de Malta que corona la puerta principal del palacio.

Estrechamente relacionado con el Castillo de los Novais aparece el núcleo de Hospital que conjuga un importante número de elementos del legado cultural de varias épocas centrado por la Iglesia Parroquial de San Salvador, de cronología imprecisa, pero a la que cabe atribuirle un origen prerrománico en la Capilla de San Juan (de los Enterramientos o de la Comunión), donde podemos ver las lápidas de ilustres Quiroga y losadas, y que constituyen la cabecera del edificio actual notablemente ampliado en sucesivas etapas. Otras piezas de especial importancia dentro del mismo edificio son el retablo mayor Barroco, o el Cristo crucificado, o el San Bartolomé Viejo y también el Nuevo, y la Pila Bautismal.
Completan el importante núcleo de Hospital la arruinada Casa Torre o Casa de Tor, palacio con un origen probable en el siglo XVI y non muy lejos de este la Casa de Carballedo, con un escudo de armas del mismo siglo. En un radio de pocos kilómetros, las Casas de Outeiro y Lamela, ofrecen mudo testimonio de un esplendoroso pasado ligado a la orden de San Juan.

Lo que podríamos denominar “cultura de la Encomienda” no queda relegada a los siglos centrales de la Edad Media, bajo su tutela se realizaron muchas obras durante los siglos XVI al XVIII, período en el que es especialmente destacable la imaginería y los retablos de muchas de las iglesias de lo que es hoy el Ayuntamiento de Quiroga; así lo constatan las Iglesias Parroquiales de Santa María Madalena de la Seara, Santa Eulalia de Bendollo, Santa María de Bendilló, San Mamés de Fisteus, Santa María de Cereixido y Santa María de Quintá del Lor, sin olvidar, aunque no ligada a la Encomienda, el impresionante templo de San Miguel de Montefurado con numerosas reminiscencias del arte castellano de esa época, patentes en su concepción arquitectónica y en cada uno de los retablos e imágenes contenidas en el edificio.

También bajo el auspicio de los “caballeros-monjes”, en algunos casos, la cultura del hierro tiene una importante presencia en el Ayuntamiento de Quiroga. Por su estado de conservación en la actualidad, hay que mencionar en primer lugar la Herrería de la Rodela, de la que queda en regular estado de conservación el depósito de carga de agua, y de lo demás, los muros y una pequeña parte que posteriormente fue acondicionado como central hidroeléctrica. No se conoce exactamente la fecha de su construcción, pero se sabe que sus promotores fueron los monjes de Samos.
Las herrerías de Gorgueira en Paradaseca, Paleiras en Pacios da Serra, Quintá no Hospital, Rugando en Paradapiñol, O Mazo no Soldón da Seara, Outeiro e Roxa Longa en Vilarbacú, aunque en distintos grados de deterioro, ofrecen en la actualidad una magnífica perspectiva de los que fue la incipiente industria del hierro en el Ayuntamiento de Quiroga.

En la capital municipal, la Iglesia Parroquial de San Martín, se levantó entre los años 1864 y 1870 dentro de un marcado estilo Neoclásico, con planta de cruz latina y dos airosas torres que comprimen la fachada y sobresalen en esta parte del pueblo.

Otro edificio emblemático en la villa es el Ayuntamiento, obra igualmente de la segunda mitad del siglo XIX, construida con la característica mampostería de pizarra de la cantera local de Pombeiro e con una fachada coronada por la torre del reloj.